Empieza por el objetivo, no por el producto
¿Quieres que tu equipo se sienta parte de algo, atraer visitas a un stand o agradecer a un cliente clave? Cada objetivo pide un producto distinto.
Definir la meta primero evita comprar mil piezas que nadie usa.
Elige por uso diario
El promocional que se usa es el que anuncia. Prioriza artículos que entran en la rutina (drinkware, textiles, escritura) sobre lo que termina en un cajón.
La utilidad es lo que compra la permanencia.
Piensa en el año, no en el evento
Un calendario de entregas (bienvenida, aniversario, fin de año, campañas) reparte la inversión y mantiene la marca presente en varios momentos, en lugar de un solo pico.
Cuida la marca en cada pieza
Un logo mal aplicado resta en lugar de sumar. Elegir la técnica correcta para cada material, y aprobar el mockup antes de producir, es lo que separa un regalo memorable de uno olvidable.